viernes, junio 09, 2006

Liderazgo de Arena y Piedra


Cuenta una historia que dos amigos iban caminando por el desierto. En algún punto del viaje comenzaron a discutir, y un amigo le dio una bofetada al otro. Lastimado, pero sin decir nada, escribió en la arena: MI MEJOR AMIGO ME DIO HOY UNA BOFETADA.
Siguieron caminando hasta que encontraron un oasis, donde decidieron bañarse. El amigo que había sido abofeteado comenzó a ahogarse, pero su amigo lo salvó. Después de recuperarse, escribió en una piedra: MI MEJOR AMIGO HOY SALVO MI VIDA.
El amigo que había abofeteado y salvado a su mejor amigo preguntó: Cuando te lastimé escribiste en la arena y ahora lo haces en una piedra. ¿Por qué?
El otro amigo le respondió: "Cuando alguien nos lastima debemos escribirlo en la arena donde los vientos del perdón puedan borrarlo. Pero cuando alguien hace algo bueno por nosotros, debemos grabarlo en piedra donde ningún viento pueda borrarlo."
En nuestro camino diario nos encontramos frente a la misma decisión sea que quien te apoye o te critique sea un compañero o compañera de jornada o un potencial adversario o competidor. Mantener la ecuanimidad en nuestras relaciones cercanas o no tan cercanas es un ejercicio de amor por los demás y sabiduría. El amor se decide a pesar de las señales - amistosas o no amistosas -que envien los demas, mientras que la sabiduría es por lo general un fruto tardía de dichas decisiones.
Como líderes no podemos perder la perspectiva de Dios en esto. Debemos amar siempre, pero trabajar con aquellos que nos amen tanto como para decirnos la verdad cara a cara y ser leales a la visión que Dios nos ha entregado. Nadie esta obligado a seguir a un hombre, a menos que este siga claramente a Dios y su visión.
Por ello, debemos escoger con cuidado que escribimos en la arena cuando somos heridos, injuriados, abusados, robados y perseguidos por quienes parecen servir en el mismo cuerpo de los creyentes, y escribir en piedra - Afirmar lo bueno y esencial diria John Maxwell - de todo aquellos que propios y extraños hacen y dicen sobre nosotros y lo que hacemos pero que edifica, contribuye a nuestro crecimiento. Al fin y al cabo nuestro liderazgo va a ser medido por nuestra capacidad de afirmar a otros en nuestro derredor para que alcance su máximo potencial. Como los lirios sobre el agua, las proezas humanas se mantienen a flote cuando respetamos el delicado balance que las sostiene.
Hasta la proxima
Juan Carlos Flores Zúñiga

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Juan Carlos
Nada mas cierto que aprender a ser sensible al hecho de que nuestras emociones nos traicionan y nos hacen proceder sin sabiduria en nuestras relaciones personales, especialmente con aquellos que sirven a nuestro lado.
Randall Alvarado

Anónimo dijo...

Estimado Juan
Que dificil tener amigos verdaderos, mas aun cuando ocupado posiciones de autoridad o ejercemos influencia. Creo firmemente en sacar partido a las relaciones en sentido positivo, pero se sufren muchos traspies al punto que dificultan la confianza
Creo que la ruta del comentario es correcta, pero la realidad al aplicarla es otra.
Randall Orozco

Juan Carlos Flores Zuñiga dijo...

Estimado Randall
Coincido en las dificultades, pero vale la pena invertir en lo que realmente es importante, las relaciones. La proxima semana tomare el modelo de un lider indiscutible como fue Jesus para explicar como su mayor activo como lider fue su inversion en las relaciones con los demas cercanos o no.
Gracias por tu comentario
Juan c. Flores