martes, diciembre 05, 2006

Descubre tu misión como líder


"Soy creyente, lucho contra la ira, la codependencia y la adicción sexual, mi nombre es...."

Las palabras parecen ensayadas en esta noche de viernes de recuperación, y sin embargo, hay algo profundamente auténtico sobre un hombre de casi 50 años enfrentando a una multitud de gente que le conoce como su pastor y líder. No es cualquier multitud, cada uno tiene nombre y una historia de vida que contar. Todos se conocen por nombre, todos se aceptan a pesar de sus luchas y pecados.
Esta noche estoy en un lugar seguro, donde no hay cabida para la hipocresía, no hay temor, no hay religiosidad. Sin embargo, una presencia de Dios, una gracia especial esta siendo derramada por el Espíritu de Dios en cada persona, la que testifica y las que escuchan.

Hemos aplicado equivocadamente el principio de Murphy de que "el éxito se alcanza ocultando toda evidencia de tus fracasos".

Aqui sentado o de pie, sabes que quien no aprende de sus fracasos, nunca tendra exito. Quien vive en negación sobre su historia personal, quien es incapaz de reconocer a su Poder Superior - JesuCristo- jamás podrá encontrar significado y propósito en esta tierra.

Todo empieza con una decisión y una actitud. "Aqui estoy desnudo delante de mis iguales, no ocultare nada, porque Dios me conoce asi, y si los amo de verdad, no puedo fingir lo que no soy", continua el hombre en la plataforma.

Es un líder con mas de diez años de servicio secular y espiritual. Hay muchas personas que confian en él, piden sus consejos y sirven a su lado. Sin embargo, la relación que establece no se basa en simples apariencias, ni pretensiones.

Todos estamos en una misión, lo sabemos. Todos vamos a dejar huella en esta vida. El problema es que clase de misión y de huella.

Un líder que no es capaz de enfrentar sus secretos, rendirlos a Dios, y hablar francamente con sus compañeros y compañeras de jornada nunca cumplira su mision ni dejara una huella o legado de valor. Sin transparencia, sin rendicion de cuentas a Dios y a nuestro equipo y familia no llegaremos lejos sin caer una y otra vez.

Descubramos nuestra mision en el mundo: lo que Dio ama de verdad. Vivamos plenamente, sin complejos, sanos de nuestras heridas, para poder mostrar a otros un mejor camino, y dejar un legado que trascienda nuestra humanidad egoista.

No es tarde, para ponerte de pie, iniciar tu recuperación como líder y decir francamente: "Soy creyente, lucho con la negacion, la hipocresia y el egoismo, mi nombre es...."

Hasta la próxima

Juan Carlos Flores

LIDERAZGO E INNOVACION

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