jueves, octubre 04, 2007

Imagen y Liderazgo Cristiano

Mas del 90% de la población en el mundo entero cree que hay un ser supremo que creo todas las cosas y rige el universo. Aun los ateos confesos reconocen en su mayoría tener necesidades metafísicas o espirituales que no llenan con su incredulidad diaria.

La mayoría de estas personas, incluidos no cristianos, según revela una encuesta del Grupo Barna – que cubre el período 2004 al 2007- no tiene mayores problemas teológicos relacionados con Jesús y la Biblia.

Su problema es con las actitudes que perciben de los cristianos.

38% de los no cristianos encuestados tienen una “mala impresión” de los cristianos especialmente por lo que perciben como actitudes “hipocritas” y de “juicio”.

No debe extrañar que el número de no cristianos se haya incrementado, según el mismo estudio divulgado esta semana como parte del libro “Unchristian” publicado por David Kinnaman y Gabe Lyons. El grupo Barna indica en su estudio que 23% de las personas de mas de 61 años se declaran no cristianos; 27% de las personas entre 42 y 60; y 40% entre 16 y 29%.

Este es un cambio tremendo, si tomamos en cuenta que los que se declaran cristianos y asistentes regulares a iglesias locales en edades entre 16 y 29 años coinciden en que el Cristianismo es “hipocrita -diciendo una cosa y haciendo otra” en un 52% de los casos.

Hay un problema evidente de imagen con los no cristianos y en los cristianos. No es un problema teológico repityo, sino que tiene que ver con el liderazgo y los seguidores. No es un problema de conocimientos teológicos o logos, sino de vida con frutos del Espíritu o Rhema.

En mi servicio como creyente y maestro en liderazgo he topado con todo tipo de actitudes no cristianas entre “cristianos”. Acepto que las personas neofitas, recién convertidas, requieren un tiempo de proceso para madurar espiritualmente, pero cuando uno se encuentra con personas, especialmente en puestos de autoridad e influencia sobre congregaciones y ministerios, con más de una década de convertidos, echando mano del chisme, la mentira, la difamación, la calumnia y hasta el abuso verbal para perseguir a otros creyentes, con los que pueden discrepar y hasta competir, pero que les guste o no tratan de servir a Dios sinceramente, uno no puede escapar al hecho de que la percepción de hipocresía por parte de creyentes y no creyentes tiene asidero fáctico.

La mayoría de las veces en que he sido blanco de alguna de estas acciones – y aceptemos que esto puede pasar como consecuencia de cumplir los propósitos de Dios, porque cuando hacemos lo que a Dios le agrada habrá ataque y persecución – he dejando todo en manos de mi “abogado” Jesucristo. Al fin y al cabo, la obra es de Dios y soy solo uno de sus obreros.

Pero, recientemente, las palabras y referencias infundadas de una hermana en la fe, que sirve en un influyente ministerio, en comunicación con amigos y consiervos en Sudamérica, me llevo a elevar el asunto a la atención de su superior. Este con apego a la ética ministerial actuo inmediata y responsablemente.
Ninguno es perfecto como lider siervo, pero eso no nos exime ante Dios cuando la arrogancia y la falta de compasión nos lleva por celos o envidias a tratar con lidereza la reputación de un consiervo o consierva. Entendamos el daño no es causado solo a la reputación de este, sino a los que iban a ser bendecidos con su servicio, es decir al cuerpo de Cristo. Esto es un ejemplo de abuso espiritual.

La Biblia nos ha dejado un procedimiento claro a seguir cuando tengamos diferencias importantes con otros creyentes, especialmente por causa de pecado, y ningun líder siervo tiene derecho a omitirlo. En Mateo 18:15-17 claramente se nos indica que “si tu hermano peca, vé y repréndelo a solar; si t escucha, has ganado a tu hermano” (v.15) entonces el primer paso siempre debe ser como Jesús nos enseña entre los de la familia de la fe, hablar de frente, cara a cara, y sin testigos.
Pero, si la persona rehusa, no escucha, estamos autorizados a llevar uno o más testigos.(v.16) Y si continua empecinado en pecar, puede ser denunciado ante la iglesia.(v.17)
Nunca dejamos de aprender, a mediados de este año, me enfrente a una autoridad que tras lanzar un furibundo e injustificado ataque verbal se negó a aceptar el consejo de Jesús, y respondió que “eso era para bebes espirituales”.

Podría escribir un anecdotario con las muchas experiencias similares que he vivido como creyente y servidor en los últimos once años de mi vida cristiana. Entiendo que lo que las estadísticas muestran esta fundado en un problema real de testimonio, no vivimos siempre lo que enseñamos. Esto se llama inmadurez espiritual.

Un líder siervo auténtico, posición a la que todos en mayor o menor grado hemos sido llamados, necesita reconocer que la imagen percibida por cristianos y no cristianos no es obra de las tinieblas, sino de los complejos, heridas y malos hábitos que por un lado, no aceptamos con humildad rendir a Dios diariamente, y por otro, no confiamos intencionalmente a un compañero de transparencia para rendir cuentas ante Dios y las otras personas.

Es tiempo ya de vernos en el espejo, y reconocer que el principal enemigo que tenemos para vivir integramente es el que vemos en el espejo, nosotros mismos. JesuCristo sigue esperando que nuestra fe de frutos, para que no muramos.

Bendiciones
Juan Carlos Flores Zúñiga

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