lunes, enero 14, 2008

Mentores que "coachean"

Muchas sociedades tribales practican ancestralmente lo que nuestra sociedad civilizada ha venido eliminando paulatinamente: la mentoria. Es comun acceder en lecturas antropologicas y documentales naturalistas a la visión de ancianos sabios que tutelan el desarrollo de los más jóvenes desde temprana edad, preparandolos unas veces para sus deberes intelectuales y politicos, y otras veces espirituales.

Cómo esta práctica empezó a perderse en la historia se explica en parte por nuestra cultura occidental enfocada mas al individualismo, la competencia, y el desprecio por la historia y los progenitores. Los ancianos con creciente frecuencia son separados de sus familias cuando se convierten en un significativo costo de manutención para la familia nuclear. Perdemos la conexión con el pasado y el aprendizaje realizado.
No hablo de nostalgia o fantasías, si no sencillamente, de nuestra incapacidad para aceptar que nuestros mayores nos tienen y pueden enseñar algo que desconocemos. Pasa en el mundo secular y pasa en la iglesia de Cristo. En lugar de tender puentes, ampliamos el abismo al impulsar, por ejemplo, cambios paradigmaticos seguramente necesarios, pero imponiendo en lugar de negociar, alienando sectores en lugar de incluir.

Soy consciente de que todo proceso de cambio tendra oposicion, sin importar cuan bien se dirija, pero nuestra actitud como lideres debe ser correcta, sabia, inteligencia, santa. Dios no desprecia a nadie, ni condena a nadie. La iglesia no es un negocio que busca resultados numericos. La iglesia debe producir vidas cambiadas, por lo que necesitamos cambiar respetando el proceso.

Necesitamos mentores. Personas que nos escuchen, pero a quienes escuchemos. Que ojala sean mas maduros y experimentados que nosotros para ganar perspectiva, y que no teman decirnos lo que piensan al tiempo que confiamos en ellos tanto que no nos lastiman con la verdad.

Temprano en mi vida busque mentores, aun antes de conocer a Jesus, siempre personas mayores, mas experimentadas, que me aconsejaran, que respondieran mis preguntas. Los escuche aunque no siempre tome sus recomendaciones al pie de la letra, pero cuando tome una decision sabia el riesgo implicito y muchas de las potenciales consecuencias.

Con el tiempo, "meti la pata", me equivoque, y sin dudarlo pedi perdon, y aprendi de mis yerros. Dios me ha bendecido con nuevos mentores, mucho mas experimentados, sabios y espirituales que yo, y no deja de estar agradecido porque he aceptado que la mejor forma de agradecer su tiempo y sabiduria es hacer lo mismo por otros.

Algunos mentores hemos aceptado el complementario papel de "coaches" o equipadores de líderes en ascenso. Hay diferencias entre ser mentor y "coach", pero nadie puede ayudar a equipar a otros mas inexpertos que aquellos que han pagado el precio del proceso, y que llevando cicatrices en sus cuerpos y sus almas no se amargan, mas se alegra de poder extender su tiempo y talentos a otros que los necesitan. Cada vez mas encuentro mentores "coacheando" lideres de distintos niveles, acelerando la curva del liderazgo y haciendo una diferencia eterna.

Volvemos sobre las diferencias y complementariedades del mentor y el coach la proxima semana

Hasta entonces

Juan C. Flores

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