Blog sobre realidades y tendencias del liderazgo
Miércoles 8 de Febrero, 2012
INTEGRIDAD Y DEUDAS
Para casi todos, vivir sin deudas, es el sueño celestial más acariciado. Hay una tremenda claridad en que las deudas especialmente cuando dependen de intereses de usura como en las tarjetas de crédito, pueden quitar la paz, el gozo y hasta la libertad a un deudor y a sus familiares. Las deudas te hacer sentir atado.
La
Biblia habla constamente sobre no pedir prestado, y demanda que quien
presta a los de su familia espiritual lo haga sin especular, sin usura, y que al
extranjero, aquel fuera de su cultura, lo ayude y hasta le preste. Por eso un usurero o prestamista no puede biblicamente considerarse cristiano auténtico.
Cuando
Dios a traves de su palabra nos indica un curso de acción correcto y
sabio, es porque a traves de El nos alcanzara la bendición de la
obediencia (Deutoronomio 28) Sin embargo, muchos hemos sido tentados y
hasta caído en las redes del consumismo que promete la gratificación
inmediata de necesidades reales y ficticias dejando para mañana las
consecuencias y las responsabilidades.
Las deudas afectan
tanto a creyentes como a no creyentes, autoridades espirituales como
laicos, líderes y seguidores. En años recientes he vivido la
consecuencia de esto directamente, y objetivamente he cuestionado mis decisiones
pasadas tratando de aprender de mis fracasos.
No siempre nos mueve a endeudarnos el deseo de satisfacer una necesidad material superflua. Por ello, quiero ocuparme primeramente, en esta oportunidad, de aquellas decisiones financieras que con buenas intenciones, terminan siendo las menos sabias del globo. Por ejemplo, cuando sacrificamos la estabilidad de nuestro hogar para permitir la operación de un proyecto ministerial o de interés social.
¿Como distinguir o discernir entre el riesgo que implica fe en Dios para una meta loable como servir a los mas necesitados o extender el Reino de Dios en la tierra, y la irresponsabilidad sobre aquello de lo que debemos hacer buena administración, mayordomía, por tratar de ayudar a Dios?
No siempre nos mueve a endeudarnos el deseo de satisfacer una necesidad material superflua. Por ello, quiero ocuparme primeramente, en esta oportunidad, de aquellas decisiones financieras que con buenas intenciones, terminan siendo las menos sabias del globo. Por ejemplo, cuando sacrificamos la estabilidad de nuestro hogar para permitir la operación de un proyecto ministerial o de interés social.
¿Como distinguir o discernir entre el riesgo que implica fe en Dios para una meta loable como servir a los mas necesitados o extender el Reino de Dios en la tierra, y la irresponsabilidad sobre aquello de lo que debemos hacer buena administración, mayordomía, por tratar de ayudar a Dios?
He
aprendido a lo largo de mis ya quince años como creyente, que
nuestro deseo de servir a Dios nos lleva a confundir nuestros planes
humanos, aunque bien intencionados, con los planes de Dios. Sabemos que
tenemos una misión por cumplir, pero procedemos a interpretar ésta a
nuestro antojo, segun nuestra inteligencia humana, y disponemos de todo
incluidos nuestros recursos mas preciados, tiempo y dinero, sin primero
pedir la estrategia financiera a Dios. En mi vida mas frecuentemente de
lo que desearia, he cometido dos errores claves como siervo y como
líder:
1. Intentar ayudar a Dios, y
2. Tratar de controlart el plan de Dios.
1. Intentar ayudar a Dios, y
2. Tratar de controlart el plan de Dios.
Se
que no soy Dios, y que el tiene el control de todo. Pero, en mi
humanidad, armado de ideas llenas de potencial, he caído en esa trampa
que linda con la soberbia. Tengamos claro que Dios no necesita su ayuda
o mi ayuda, El es Dios. Sin embargo, El desea que sirvamos como sus
hijos y amigos de acuerdo a Sus propositos y Su plan para nuestras
vidas. Es decir que cuando vivimos de acuerdo a su plan y propósito es siempre mas para beneficio de formar el caracter de Cristo en nosotros que para otras personas, aunque estas puedan ser beneficiadas.
SIRVA CON MAYORDOMIA
Servir significa dar lo mejor de cada uno, sin esperar nada a cambio, dando todo por amor a quien nos amo primero y dió su vida por nosotros. No es una licencia para endeudarse en favor del reino o para promover el ministerio o el llamado que ha hecho a tu vida. El servicio no es mas importante que mi vida, familia y proposito. Cuando muera Dios no me va a preguntar por mi ministerio, ni cuantas personas alcance para el reino, sino ¿donde esta tu esposa y tus hijos? ¿Que hiciste con lo que te di? ¿Que hiciste con Jesus? Son preguntas sobre mis prioridades vitales.
SIRVA CON MAYORDOMIA
Servir significa dar lo mejor de cada uno, sin esperar nada a cambio, dando todo por amor a quien nos amo primero y dió su vida por nosotros. No es una licencia para endeudarse en favor del reino o para promover el ministerio o el llamado que ha hecho a tu vida. El servicio no es mas importante que mi vida, familia y proposito. Cuando muera Dios no me va a preguntar por mi ministerio, ni cuantas personas alcance para el reino, sino ¿donde esta tu esposa y tus hijos? ¿Que hiciste con lo que te di? ¿Que hiciste con Jesus? Son preguntas sobre mis prioridades vitales.
Servir tiene como objetivo edificarme, permitirme crecer mas, madurar emocional y espiritualmente. El servicio no es mas importante que mi carácter, en el cual Dios invierte tanto. Por eso cuando tomo decisiones financieras equivocadas que acarrean deudas con sus ominosos intereses, no puedo culpar a Dios, sino a mi mismo, aprende mi fracaso y empezar correctamente, pidiendo dirección a Dios y su estrategia. La Biblia advierte una y otra vez sobre el peligro de caer en manos de prestamistas (llamense bancos, tarjetas de credito o usureros).
Hay una clave para vivir una vida financiera saludable como creyente, y no es simplemente
evitar
endeudarse, es aprender obediencia, mediante una relación personal con
Jesucristo. Esto requiere tiempo, establecer prioridades claras, y
sobretodo entregar la dirección de mi vida, incluida el area financiera a
El. No puede dejar de recomendarle un recurso que resume nuestras experiencias y aprendizajes como servidores y seguidores de Cristo (www.propositos.org/finanzas.htm) Ha sido de una enorme bendición pastores y lideres de habla hispana tanto en sus vidas personales como para la iglesia local que dirigen.
Mi ministerio y llamado no
necesitan mi ayuda, porque yo no puedo ayudar a Dios. Dios se proveera a
mi vida para la obra en que debo servir conforme a mi fidelidad,
autenticidad y humildad. Pero, primariamente para formar en mi el carácter de Cristo. Si debo encambio orar que es hablar con El,
buscar la guianza de su Espíritu, cumplir sus mandamientos, dar lo mejor
de mi. Honrar mis deudas es una prioridad, guardar mi testimonio
tambien. Sin embargo, lo que haga debo hacerlo no por obligación sino
por amor y fidelidad a El y a Su palabra, confiando en Su provisión. No hay otra forma de salir de mis
deudas financieras y morales que esta.
Hasta la próxima
Su hermano en Cristo
Juan Carlos Flores Zúñiga


0 comentarios:
Publicar un comentario