Liderazgo Ético y Transparencia en un Mundo que Normaliza la Corrupción
Miércoles 10 de diciembre, 2025
LIDERAZGO ÉTICO Y TRANSPARENCIA EN UN MUNDO QUE NOMALIZA LA CORRUPCIÓN
Los escándalos corporativos de los noventa del siglo pasado pusieron en boga el término "transparencia" como un adjetivo calificador de la forma de hacer negocios globalmente. Si bien, la discusión sobre la ética y los negocios es tan vieja como la humanidad, nunca los límites de lo que es o no ético ha sido tan enfatizado en el mundo secular como hoy en día.
Ciertamente la corrupción global no ha aumentado
linealmente, pero se percibe como estancada o empeorando en muchos lugares, con
el promedio mundial del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de
Transparencia Internacional estancado en 43 puntos durante más de una década,
lo que significa que dos tercios de los países no mejoran, y unos 5 mil
millones de personas viven en entornos corruptos, con costos económicos anuales
por causa de actos de corrupción pública y privada estimados en billones de
dólares (se estima que equivale a cerca del 5% del Producto interno bruto mundial).
En buen lenguaje liberal, Milton Friedman, premio nobel de economía, indicó que la única ética válida de un negocio era generar ganancias. Sin embargo, para Edward Freeman, en su teoría de los grupos de interés (Stockholders) sin ética ningún negocio o emprendimiento no lucrativo sobrevivirá.
En el centro del debate se encuentra un asunto medular, la riqueza de las naciones no se basa más en sus materias primas, capacidad de producción instalada, espíritu y visión empresarial, sino en el recurso más abusado en la historia económica, el capital humano. Otro nobel de Economía, Amartya Sen, declara que el recurso más estratégico para competir globalmente es el capital humano.
Una cosa es un producto o servicio que reditúa ganancias, y otra cosa es un ser humano como medio y fin del proceso productivo. En numerosos estudios ha quedado claro que la mayoría de los funcionarios o trabajadores de las grandes corporaciones, públicas y privadas, consideran hasta en un 70% que sus directivos y accionistas no actúan éticamente, esto es con transparencia dentro y fuera de la empresa u organización no lucrativa.
Por otra parte 9 de cada 10 personas según una encuesta de Gallup citada por Marcus Buckingham en su libro "La mejor cosa" no están comprometidos en sus trabajos, entre otras cosas, porque no se identifican con las autoridades y la visión de la empresa.
Lo que garantiza la ética personal, organizacional y corporativa en el marco de la nueva realidad posmilenial, es la convicción de que ésta solo se puede garantizar si cada líder, público o privado, cumple asertivamente con las cuatro dimensiones de la transparencia: accesibilidad a la información, rendición de cuentas, participación ciudadana y datos abiertos. No obstante, sin una estructura que provea transparencia en la organización, no se puede garantizar la ética personal o corporativa de sus miembros. No importa si hablamos de una empresa, un ente no lucrativo, o un gobierno.
Esto afecta no solo el alma de las empresas, sino las comunidades, las iglesias, las ONG y los gobiernos. La transparencia es un proceso de doble vía, sistémico, en el que concebimos como contraparte o grupo de interés aun a aquellos que no tienen que ver directamente con nuestro giros de negocios o actividades de servicio público.
Si no se aprende a rendir cuentas en la curva de la vida de un líder, esto no se podrá desarrollar con facilidad en la vida empresarial, espiritual o gubernamental.
Es tiempo de repensar seriamente nuestros hábitos como líderes, ¿Cuenta usted con un compañero de transparencia, coach o mentor? ¿Ha establecido un proceso para dar cuentas en su hogar, empresa, iglesia o comunidad?
No se trata de quedar bien con los demás sino de aprender a ser confiable, sin confiabilidad no hay demanda a ser integro, sin transparencia podemos parecer, pero nunca ser éticos. Negar esta realidad conlleva perder la mejor oportunidad en la vida de ofrecer algo de valor en todos los ámbitos. Volver al ser humano, que es el centro del nuevo liderazgo global, del liderazgo saludable y productivo, ético y transparente.
Hasta la próxima.
Juan Carlos Flores Zúñiga
FUNDACIÓN LIDERINNOVA



Comentarios
Quiero felicitarlo por este artículo tan oportuno.
Gilbert Aubert
Bendiciones
John Cedeño
Así es Juan Carlos. Debemos ser confiables para ser creíbles. Gracias por compartir.